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10 consejos para no perder la paciencia con tus hijos

  • Categoría de la entrada:Familia
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No soy una persona paciente

Ojalá lo fuera. Si pudiera cambiar algo de mí como padre, elegiría ser más paciente. Tampoco es que suela perder los nervios a la primera, la gente que me rodea me considera que soy tranquilo, incluso en el trabajo llegan a decirme que tengo «sangre de horchata», frase típica de Valencia equivalente a «no tener sangre en las venas», pero lo que no consigan unos hijos…estos pequeños terremotos consiguen sacarnos de las casillas en una facilidad increíble y perder la paciencia es algo más habitual del que nos gustaría.

persona se tapa la cara con una careta de infelicidadCon esta introducción, probablemente te estés preguntando por qué estoy escribiendo un artículo sobre como convertirme en una persona más paciente. La respuesta es simple: porque lo entiendo. Ni yo ni nadie somos personas zen e imperturbables en el tiempo. ¿Los niños te desquician? ¡Bienvenido/a al club!

Con el estrés con el que vivimos en la época actual, nos solemos frustrar y muchas veces acabamos gritando a nuestros hijos. Esa ira y esa frustración se dirigen hacia ellos, y es posible que a veces no se lo merezcan, ni tu tampoco.

Este artículo es tanto para mí como para ti. Si, como yo, estas continuamente peleando contra tu paciencia, necesitas estrategias para echar el freno de mano y detener tu reacción en el momento en que empiezas a perder los nervios, para ello te vamos a dar 10 consejos útiles para no perder la paciencia con tus hijos.

¿Por qué estás frustrado?

Antes de hablar de como convertirnos en un padre más paciente, vamos a dar un paso atrás y hablar sobre por qué nos frustramos y perdemos la paciencia. No podemos solucionar el problema si no sabemos qué lo está causando.

hombre corriendo con un reloj de fondoTodos los padres sabemos que la crianza de los hijos es un trabajo agotador, desabrido, las 24 horas del día los 7 días de la semana. Gratificante, sí, pero absolutamente agotador. Reconozcámoslo desde el primer momento.

Y hay quien tiene más suerte que otros, como es mi caso, por mi trabajo tengo un horario un poco anormal. Son 8 días seguidos de trabajo, que entre que voy y vengo se convierten en unas 10 horas diarias, y después 6 de descanso. Caiga lo que caiga, da igual que sea Navidad, Pascua, o el día festivo que sea. Eso me hace tener un «descanso obligado» durante esos 8 días que tengo que ir a trabajar. 

En cambio mi mujer lo tiene más difícil. Es más complicado mantener esa energía, entusiasmo y paciencia cuando está lidiando con los mismos problemas día tras día, haciendo malabares para compaginar su trabajo como autónoma, tener en la cabeza todas las obligaciones, durmiendo muy poco, y para más inri, teniendo la oficina del trabajo dentro de casa. Una auténtica heroína.

Tanto si estás en mi situación, y sobre todo en la de mi mujer, es normal que acabes perdiendo los nervios, como todos los padres vamos.

padre con las manos en la cabezaDespués también tenemos elementos situacionales que juegan su papel. Nos ponemos en situación. Varios niños compitiendo por captar tu atención haciendo de las suyas, tienes que hacer la cena a ambos, que hagan los deberes, preparar la ropa del colegio para el día siguiente, que después el mayor no quiere cenar, que el bebé la escupe, el perro que te mira con ganas de que lo saques a la calle, uno que llora, el otro que se suma a la fiesta…Sí, lo adivinaste: es una receta para el desastre. Estás a nada de perder la calma, y con razón.

Tus situaciones pueden o serán diferentes a las mías, pero el ponerse a pensar el por qué hace dos cosas:

  1. Que una vez identifique la causa o los factores que contribuyen a la causa, estará en una posición mucho mejor para abordar estos problemas.
  2. Recordarle que es muy probable que tenga razones muy legítimas para frustrarse con tus hijos, y por ello no te convierte en una persona malvada y terrible, sino te hace humano. Lo importante es que reconozcas cuando tu reacción no es la que quieres que sea, y tomes medidas para convertirte en un padre más paciente.

Las bases para no perder la paciencia

Una vez que hayas determinado por qué está perdiendo la paciencia y las situaciones que están causando esa frustración, puede comenzar a abordar esos problemas. Estas estrategias que describo a continuación, son cosas que podemos hacer de antemano para sentar las bases para ser un padre más paciente con nuestros hijos y prevenir esa futura situación en la que es probable que perdamos la calma.

Pero recordad, los niños son niños, y a pesar de tus mejores intenciones, habrá momentos que te llevarán al límite y pondrán a prueba tu paciencia. ¿Qué niño no tiene rabietas? Todos. Pero hay que saber diferenciar entre las rabietas o si ya se nos está yendo de las manos.

Ver entrada relacionada. Niños problemáticos. 13 + 1 consejos prácticos para ayudar a los padres

Y ahora sí, vamos con esos 10 consejos para no perder la paciencia con tus hijos.

10 consejos para no perder la paciencia con tus hijos.

1. Cuida de ti mismo y hazlo una prioridad

No podemos hacer que criar a nuestros hijos sea un paseo en barca. Siempre va a ser un trabajo completo, las 24 horas del día los 7 días de la semana, sin descanso. Pero podemos debemos y podemos sacar tiempo para nosotros mismos, para disfrutar de tu hobby y recargarnos, lo que nos ayudará a abordar la crianza de los hijos con energía y paciencia renovadas. 

manos sujetando un libro abiertoY esto no es una panacea. Tu hora del gimnasio, tu siesta por la tarde, o sentarte en tu sofá y leer ese libro que tienes entre manos no va a recargar automáticamente tus reservas de paciencia para el resto de la semana. Pero sí te ayuda a tener un respiro y por un momento ser tú, no un padre o madre, lo que puede marcar la diferencia. Busca ese hueco de tiempo y disfrútalo.


2. Di no

Es más probable que perdamos la paciencia si estamos demasiados comprometidos, estresados y con poco tiempo. Tenemos que decir que no a las actividades y obligaciones adicionales, es difícil al principio, pero se volverá más fácil cuanto más lo haces. No nos podemos apuntar a todo solo por quedar bien, si no te apetece ir a alguna actividad, no vayas. Reconoce tus límites y no te sientas mal por apegarte a ellos.

3. Ajusta tus expectativas

Nosotros hemos intentado ir a comer a algún restaurante más de una vez, y siempre acabamos diciendo lo mismo.. -¡la próxima vez no salimos de casa!. Mi hijo de un año no va a estarse quieto durante toda la comida (si el tuyo sí, ¡por favor, cuéntame el secreto!). 

niño manchado de comidaAntes de intentar probar hacer actividades nuevas con ellos o volver a intentar aquellas que fueron un rotundo fiasco, recuerda por lo que pasaste. Mis hijos no son perfectos, son niños, están aprendiendo y cada uno tiene sus propias peculiaridades, algunas más difícil que otras. Pero no dejan de ser niños, y se comportarán como lo que son.

No digo que renuncies a salir a cenar juntos, pero opta más por ir a cenar a un parque de bolas antes que a un restaurante más selecto, porque te vas a pasar más tiempo entreteniendo a los niños que cenando tranquilamente, así por lo menos la cena te costará bastante menos.

4. Baja la voz

Que no se enteren tus vecinos que tu hijo no quiere ponerse los calcetines o que no quiere tomarse el vaso de leche, No grites. 

En su lugar, baja la voz. Esto ayuda a desencallar la situación y los obliga a hacer una pausa para escuchar lo que les estás diciendo. Perder la paciencia es algo que no se soluciona gritando.

5. Concéntrate en lo positivo

¿Crees en el karma? Si solo piensas en cosas negativas y solo te enfocas en esa dirección, no verás nada más que eso. Pero al contrario también, si te enfocas en lo positivo, la vida te sonríe. Debes de tener la mente positiva y mantener el esfuerzo de centrarte en lo que importa. Saber apreciar todas las cosas buenas que hacen tus hijos, porque no todo lo hacen mal.

chek en cara sonrienteCárgate de mentalidad positiva y verás como esos inevitables percances y el mal comportamiento cada vez serán menores, ya sea porque empiezas a darle menos importancia y no te das cuenta de ello, o sea porque de verdad cada vez tus hijos te dan menos problemas.

Hay gente que es partidaria de escribir en una libreta de como le ha ido el día, unas pocas frases. Puede que se convierta en un recuerdo maravilloso para el día de mañana. La gente que tiene esta costumbre comenta que el tomarse ese tiempo a escribir ese recuerdo del día, le ayuda a apreciar las pequeñas cosas positivas que suceden todos los días. Yo no puedo hablarte de esa experiencia porque no la llevo en práctica, pero si lo intentas coméntame si te funciona.

6. Dales atención

A mi me desespera y me cabrea mucho cuando estoy tratando de hacer algo, y mi hijo de 4 años me interrumpe constantemente. La mejor manera de prevenir esto es que les preste toda mi atención de antemano.

Así que cuando puedo, eso es exactamente lo que hago. Me pongo con los dos en suelo y a jugar con los dinosaurios, los coches, las pelotas, hacemos un puzle, leemos un libro, construimos una torre con bloques y la derribamos una y otra vez… Puedes hacer actividades con tus hijos. Sea lo que sea, les presto toda mi atención.

Ver entrada relacionada. Las mejores actividades para jugar en familia con tus hijos.

Luego cuando terminamos (o cuando acabas ya agotado), ya intento hacer cosas que necesita mías personales. Esta claro que a ellos les gustaría que siguiera jugando con ellos, pero una vez que han tenido un tiempo de calidad conmigo, de normal, son mas comprensivos con el hecho de que ahora necesito hacer cosas de adulto. 

7. Date un tiempo fuera

A  veces lo mejor que puedes hacer es alejarte de la situación. Esto te da la oportunidad de calmarte y obtener algo de perspectiva.

pasendo por el campoSi estas desesperado con los niños, si puedes déjaselo a alguien, a tu pareja, padres..no te sientas mal por ello y haz que se hagan cargo. Tómate un respiro en tu habitación, lee algo relajadamente, o si lo prefieres sal a caminar y que te pegue el aire.

Si eres el único padre que estás en casa, si no puedes dejárselo a algún familiar, siempre te queda la opción de recurrir al Whatsapp. Envía un mensaje a algún amigo para que se compadezca de un pobre adulto, intenta dar un poco de pena, y si tienes suerte y se los pueden quedar un momento, date ese respiro y vuelve despejado y con las energías renovadas. Pide ayuda cuando estés a punto de perder la paciencia.

8. Respira hondo

Si no puedes alejarte de la situación, no te queda otra que respirar hondo antes de responder. Esos pocos segundos adicionales te ayudarán a que tu respuesta sea más racional. 

Cuando las cosas se ponen difíciles, tome algunas respiraciones largas y profundas mientras cuenta hasta 10. Inhalar y exhalar es una excelente manera de restablecer y restaura su paciencia como padre.

9. Hora de planificar

El tiempo suele ser un factor de los que más nos producen perder los nervios, especialmente cuando llegas tarde a la la clase de kárate, al trabajo, al supermercado, al colegio…y ves que tu hijo se mueve a la velocidad de un perezoso.

calendario con fechasPara ganar la batalla al reloj, planifícate con antelación, y date un tiempo extra para «imprevistos» que causan nuestros hijos, a mi hijo de 4 años el otro día se le ocurrió la brillante idea de querer ir al colegio pegando saltitos. Pues a partir de ese día, salimos 5 minutos antes de premio por los saltitos.

Deja todo preparado para el día siguiente. La ropa interior que le pondrás, el uniforme del cole, la mochila con su agua preparada, y todo lo que le haga falta para llevarlo al cole nada más se levante.

9. Míralo a los ojos

Un clásico. Ponte a su nivel, tanto literal como figurativamente.

Agáchate físicamente al nivel de su hijo, mírale a los ojos, y estoy seguro que será menos probable que le grites. A veces nos irritamos sin sentido por culpa del estrés del día a día o cosas personales nuestras, que no por sus rabietas. ¿Por qué actúan de esa manera? ¿Están hambrientos, cansados, buscan tu atención? Seguro que tienen un motivo, primero cálmalo, y después pregúntale de forma tranquila que quiere y que le pasa.

10. Aborda tus porqués situacionales 

Las estrategias anteriores son todas muy generales. Párate a pensar en cuales son tus situaciones específicas en las que probablemente te hagan más propenso a tener que perder la paciencia, y así poder ponerle remedio.

A mi por ejemplo otro factor que contribuye a mi frustración es el trabajo. Durante el período de esos 8 días seguidos que me toca trabajar, paso mucho tiempo fuera de casa. Al trabajar a casi 80 kilómetros de mi casa, hace que me tenga que ir pronto y volver tarde, y eso hace que mi mujer cargue con todo, sin yo poder hacer nada.

Es imposible ayudarla mientras ese tiempo que estoy fuera de casa. Duele recibir una llamada de ella cuando está muy agobiada con los niños sin yo poder hacer nada.

niña durmiendoTambién nos pasa al revés, hay momentos que debemos intentar aprovechar. En nuestro caso, si tenemos la grandísima suerte de que mis dos hijos se duermen a la hora de la siesta, algo muy poco probable en nuestro caso, hace que tengamos los dos un tiempo de descanso y no hay nada mejor como recargar la paciencia para el resto del día. 

También el poder planificar las comidas y tenerlas preparadas hacen que el estrés y las prisas de después sean mucho más manejables. 

Como digo, son situaciones personales de cada uno, y nada mejor que tu para saber cuales son las tuyas y las que te diferencian del resto para evitar perder la paciencia. Aborda esas concretas y intenta ponerle remedio. Yo, por ejemplo, estoy intentando ponerle solución a mi trabajo y pedir un traslado mucho más cerca de casa, creo que en un par de años lo habré conseguido.

Recuerda…

Siempre es bueno recordar que las rabietas (si se trata de eso) son una parte normal del desarrollo del cerebro en los niños pequeños. Es la forma en la que expresan sentimientos, como la ira y la frustración, y es nuestro trabajo apoyarlos después de una rabieta. Y para eso, no hay mejor medicina que un montón de abrazos.

Y si pierdes la paciencia, trata de no pensar en ello como un fracaso. Todos somos humanos y es mejor centrarse en cómo lidiará con la situación la próxima vez. 

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